Para muchos fanáticos fue un orgullo ver como 3 jugadores del Caracas FC, que brillaron tanto en la liga local como en la Copa Libertadores, migraron a grandes equipos de América y Europa, estos fueron César González, Oswaldo Vizcarrondo y Edder Pérez, que militan actualmente en el Colón de Santa Fe, Rosario Central y Marítimo de Funchal, respectivamente.
Con este grupo de legionarios se pensó que vendría una nueva oleada de venezolanos que empezarían a brillar en el exterior, para fortalecer lo que está haciendo Arango en España, y Maldonado en México. Sin embargo, estos 3 compatriotas aún no ha podido demostrar las capacidades que los llevaron hasta allá.
Ninguno de estos jugadores es titular en su equipo, y es más sólo Pérez ha jugado un partido casi entero. La suerte de Vizcarrondo es peor, ya que al parecer, se marchó lesionado y aún no se ha recuperado, lo que obviamente reduce al mínimo sus opciones de jugar ya cuando se ha ido prácticamente el torneo apertura en Argentina.
Cualquier que para en estos detalles se preguntarían, ¿Para qué se fueron sino juegan?, ¿no era mejor quedarse y ser titular y poder jugar la liga (ampliada) y la Libertadores?, y quizás el año entrante marcharse como jugador consolidado a un equipo donde realmente los necesiten y puedan jugar.
Es una incógnita lo que está pasando con estos jugadores, César González que venía en una forma óptima con el Caracas, que le valió ser convocado a los últimos partidos de la selección, ahora es un excluido en el plantel de Santa Fe; y Edder Pérez, que con su velocidad se podía atacar fácilmente a cualquier equipo, está esperando que sea "su momento" en el Marítimo.
Son casos inexplicables, que más allá de potenciar la presencia de venezolanos en ligas foráneas, lo que provoca es mayor exclusión, dado que no se planifica la salida de los jugadores, tal vez es más práctico dejarlos jugando acá y esperar a que los equipos que los quieran los vengan a buscar, que demuestren que los necesitan, y aprovechar esto para firmar contratos donde se especifique una cantidad de minutos mínimos que puede jugar un venezolano.
El jugador venezolano en el extranjero debe ser respetado, pero a veces, las decisiones apresuradas llevan a lo contrario, a que no sean tomados en cuenta, y todo su esfuerzo de años previos, y el buen momento que puedan tener se quedan como ellos, en la banca esperando.
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