El mundo del automovilismo, y en especial el de la Formula 1, ha vivido en estas últimas semanas un revuelo "con precedentes", resultó difícil e increíble de ver, cómo en el Gran Premio de Hungría, el "Compañero" de Fernando Alonso, Lewis Hamilton, simplemente se lo cargó. Llegó a boxes prácticamente llorando de que Alonso lo había rozado mientras andaba, y por ello le robaron la Pole al Español.
Esto no es para sorprenderse, desde el primer momento resultó muy evidente que la escudería McLaren se iba a enfocar en el Joven Inglés, y el rendimiento de éste ayudó en la dinámica. Todo esto a expensas del DOBLE CAMPEÓN MUNDIAL, en teoría debía ser interesante este reto para Alonso, pero a lo que se ha llegado ahora, simplemente da asco. Hamilton de novio con la hija de uno de los fundadores de McLaren, y el deseo vehemente de Alonso de irse del equipo, dejan ver (aún más), que lo que pasa en la escudería inglesa es repugnante.
Si nos tornamos paranoicos, e incluso abogados del "Diablo", no resulta de mera coincidencia que todo este espectáculo se haya formado justo antes de receso del campeonato, sino que se trata de un show montado por los de arriba para que la gente no se distraiga de lo que sucede en la máxima categoría. Pero hay que ser objetivos también, los españoles y todos los fanáticos del piloto español se (nos) las están (estamos) pasando muy mal. Es muy deshonroso ver lo que hacen con la carrera de Alonso, por un simple capricho de hacer brillar al Inglés.
Ante todo esto, cabría preguntarse, ¿qué hubiese sido de Hamilton sin estas "ayuditas"?, está claro que todo el mundo espera una rivalidad interna que puede ser positiva, pero en este caso, todo el peso de la balanza está con el inglés, y si Alonso no estuviese dando el máximo y un poco más, desde hace tiempo hubiese perdido el tren de la temporada. Es asombroso como Ron Denis, no toleró que Hamilton no tomara puntos en la carrera pasada y Alonso se llevará todo, y así empezar a poner las cosas en su lugar y abrir la puerta a lo sano; por el contrario, él también quiere consagrarse como el gran descubridor y padrino de Hamilton.
Son muchas cosas las que están en juego, pero como espectador se espera que la competencia sea limpia, por lo menos dentro del propio equipo, esperemos que todo esto se enderece o por lo menos que no resulte tan obvio y que permitan disfrutar de lo que queda, y también confiemos en que Alonso saque su casta de campeón como el año pasado y logre sobreponerse a la adversidad, la del enemigo en casa, y pueda salir del equipo por la puerta grande.
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